Kevin Van Wijk nos habla de como mejoró su tiro de larga distancia este verano con Elite Sports Training Center.

41,64% en 14 partdidos disputados en LEB ORO (25/60)

Cuando uno piensa en los pívots se los suele imaginar como esos jugadores fajadores interiores en búsqueda de rebotes y opciones en la zona. Sin embargo, todo se ha ido modernizando con el paso del tiempo, y el tema físico es uno de los aspectos que ha sufrido gran evolución, con jugadores cada vez más grandes, más fuertes y más rápidos. Al ocupar más espacio, la necesidad de generar espacio libre provocó que los pívots alejaran de su radio de acción de debajo de la canasta. El jugador que habitualmente realiza esta función es el alapívot, el cuatro. En su adquisición de capacidades, como jugar de cara al aro, siendo agresivo en sus movimientos de fuera hacia dentro, los jugadores han ido mejorando sus aptitudes y una de ellas es el tiro exterior. Ser una amenaza desde el triple obliga a la defensa a salir afuera para su defensa dejando la zona desguarnecida. Si preguntamos a los aficionados, en los últimos tiempos, por un cuatro tirador creado por la necesidad, unido al tesón de trabajar y su buena mano, puede que saliera el nombre de Jorge Garbajosa como paradigma de este tipo de jugador.

 

 

La conversión de de Van Wijk en un cuatro abierto tiene como punto de partida unas condiciones que sus entrenadores en Oviedo vieron ya en su primera temporada. Así, Agustín Munárriz, entrenador ayudante en el Unión Financiera en ambas etapas del neerlandes en Pumarín: “En el primer año aquí jugaba de cinco pero este tiro a media distancia, sobre cinco metros, ya lo tenía y Guillermo Arenas le insistía en que tirara más de fuera, por lo que ya en los últimos partidos se vio que desde esa distancia podía anotar. El  año pasado en Breogán jubagan con sistemas en los cuales el cuatro subía a la espalda para tirar desde fuera, de modo que quedó claró que podía hacerlo. Además él ha trabajado en este sentido con la idea de seguir progresando y llegar a la ACB, para lo que, por sus condiciones necesitará atacar de fuera, tirar más rápido y hacerlo no sólo con los pies en el suelo, además de atacar al jugador abierto con bote, hacer salidas para tirar…”

De este trabajo para mejorar nos habla el propio Kevin: “Estuve entrenando mucho durante este verano en Gran Canaria con mi representante Rafa Calvo y con Armando Guerrero (Elite Sports Training Center) para mejorar el ritmo de tiro y coger más confianza para tirar y para estar abierto, con el objetivo de estar más concentrado y ser mas consistente”.

 

Su entrenador en Breogán, Lisardo Gómez, lo tiene claro: “Creo que debe ser su puesto natural y donde debe evolucionar. Cuando lo fichamos en Lugo él venía de jugar varios años en la posición de 5 y nosotros optamos por colocarlo de 4, primero porque creíamos firmemente en que podía hacerlo y segundo porque nuestra intención era tener un juego interior poderoso y polivalente y Kevin ahí nos daba varias opciones. Un cambio tan radical en el juego de un jugador supone tiempo y paciencia, Kevin a pesar de las lesiones que tuvo, sobre todo la de la mano, fue evolucionando encontrándose mejor, aunque en momentos puntuales e importantes pagó un poco el no estar habituado como lo estaban sus pares. Creo que el mantenerlo en esa posición es un acierto tanto para él como para su equipo y estoy seguro que si consigue mantener una regularidad en su tiro exterior y mejora su juego de cara, podrá tener una larga y fructífera carrera en el baloncesto profesional como cuatro”.

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